De Alejandro Mateo | Viernes 25 y Sábado 26 de Marzo 21 hrs – LINDOLFO TEATRO

Un espectáculo de Alejandro Mateo

 

"En la sexualidad, no se sabe con qué pie bailar"

Jacques Lacan.

 ELENCO

Mariano Caligaris

Rafael Lavin

Nicolás Mateo

Enzo Ordeig

Walter Rosenzwit

5 actores en escena

5 actores varones en ropa interior

Femenino – Masculino

Más

5 travestis que cuentan una historia, la propia

Un relato donde la línea de tiempo se altera, se descompone

paraencontrar una forma otra de narrar

Reafirmándose desde el exilio, en ese margen al que fueron

empujados,nos hablan y dan cuenta de su mundo cotidiano

La iniciación, la construcción de un cuerpo propio, la exclusión,

la búsqueda del amor, la soledad, la cárcel, el sida,

la muerte o la proximidad de esta

5 actores haciendo “de”

Todos buscan el amor: uno sueña con triunfar en Paris,

otro usa los beneficios de la modernidad para poder

estrenar tetas, y también está el que intenta descubrir

la fórmula mágica para la depilación definitiva, alguien

canta tangos prostibularios, otro lo hace en francés

Una madre, un juez, un policía, un novio, varios médicos

penitenciarios, todos juntos en escena para que esta

historia pueda ser contada…

Viernes 25 y Sábado 26 de Marzo – 21 hrs.

LINDOLFO TEATRO

Juan
Lindolfo Cuestas 1388

Ciudad Vieja

Entradas en venta en Red UTS y en el Teatro

 

Por reservas para cenar:

2916 7686

Estacionamiento Privado

::
CAPACIDAD LIMITADA ::

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"LOS PUTOS DE ANTES NO USABAN GOMINA"/ Un espectáculo que recupera el universo de "los invertidos" en tiempos del ñaupa.

El
ámbito es desangelado y hostil, con tres mesas colectivas de las de cualquier comedor comunitario de convento o de cárcel. Varones en ropa interior femenina y masculina, casi da igual. Cinco travestis que desovillan la propia historia. Esta es la revisión, o quizás una visitación de la escena descripta por Juan de Soiza Reilly en 1912 al
respecto de una banda de "Evas hombrunas" (así los nombraba ese autor) cuyas prendas resultaban en vaporosos vestidos que ocultaban las formas.

Muchos
hombres que se vistieron de mujer para robar y estafar en la Buenos Aires de las primeras
décadas del siglo XX; falsas viudas, damas que se apodaban ‘la Choricera’, noches en el Rosedal y rápidos hurtos en el tranvía. El texto está configurado por una sucesión de lugares comunes donde no muchos quisieran estar. Es una especie de catálogo de las infinitas viperinadas y mordacidades que habitualmente los gays despliegan. Y resulta simpático y súper representativo del ideolecto puto. Se notan las marcas de Osvaldo Bazán y su Historia de la homosexualidad en la Argentina o de Médicos,
maleantes y maricas de Jorge Saléis, o de los textos de Pedro Lemebel. Hay entreverados fragmentos de manuales de ciencia y letras de tangos y boleros. Incluso el expediente policial de algún hombre joven que allá por los años ’40 se travestía y robaba. Los recursos dramáticos que distorsionan la ilusión temporal, como los constantes raccontos, construyen relato fragmentario que exige y promueve la atención de los que miran. Crianzas precarias y violentas, huidas del pueblo, encuentros inesperados con seres semejantes, necesidades, ilusiones. Todos los tópicos de un paradigma de puto fronterizo, de origen humilde, acaso postergado, y que desarrolla apetencias de clase media, a veces pretenciosa: que el viaje a París, que la seda china, que la lencería de marca.
La madre, intocable y santa, de nobleza recóndita e inventada, se yergue como un legado póstumo del general Perón o del coronel Buendía. Las prótesis de tetas domésticas, de aceite industrial o siliconas de ferretería; la soñada depilación definitiva, nunca vía láser sino merced a algún ungüento casero, de fórmula elusiva y misteriosa; la iniciación de la prostitución y el punguismo como sistemas de vida, la
fantasía de un cuerpo propio, transgénero; la exclusión, la búsqueda del amor, la soledad, la cárcel, el sida y la muerte o su proximidad. Todo esto referido a una historia de las primeras décadas del siglo XX…Tan histórico como completamente vigente, ¿no es verdad?

(Pacha Brandolino
en Pagina/12 . SOY)

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PUTO 
"EL OTRO "

No hay
en Puto, obra dirigida por Alejandro Mateo, una diatriba a favor de la aceptación del “otro”. Ni tampoco pone en la hoguera a una sociedad racista e hipócrita. Por el contrario, la obra se mete en los intersticios de las tensiones que surgen cuando “el otro” cobra visibilidad en esa sociedad.

Un
punto interesante a observar es como la pieza escapa a una ubicación estática de los roles de victimas y victimarios, de esta forma se aleja de toda clase de maniqueísmo: los marginados tienen tantas taras y prejuicios como la sociedad que los margina.

La
des-tipificación del imaginario del porque se llega, se elige, se prefiere, se siente y se vive una sexualidad, es posible gracias a que los personajes no son abordados desde el cliché o el estereotipo, sino que se ahonda en su humanidad. Tampoco la sociedad es mostrada en una solo arista, porque en ella conviven el más rancio racista junto a personas que ponen el amor por sobre toda condición. Entonces del entrecruce de esa heterogeneidad social, surge una obra que transita por caminos que pueden ir del humor a la tragedia, como merodear patetismos y ternuras y, lejos de inclinar balanzas por un lado u otro, abre caminos de reflexión acerca de ese tema tan delicado que es la “otredad”.

Mateo
elige, tanto en los registros de actuación como en su estética, exhibir los desdoblamientos. Así lleva al máximo la idea de lo contrapuesto en cada individuo y en la sociedad.

Dentro
de un elenco con muy buenos trabajos, que eligió la sutileza al trazo grueso y el indagar sobre si mismos a estereotipar, se destaca la ductilidad de Mariano Caligaris,
y los momentos de tierno patetismo de Walter Rosezwit.

Puto
es una obra que invita a indagar esa zona que a veces esquivamos: la del “otro” y yo.

(Gabriel Peralta- Crítica Teatral)

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PROPUESTA DESAFIANTE Y ACTUAL. "LA AMENAZA DE LO DISTINTO".

Esta
obra es la segunda de una trilogía que, con ´Un JUDÍO polaco´ comenzó a presentar Alejandro Mateo hace tres años. Para ´Puto´ el director y dramaturgo tomó como disparador una nota periodística que refería a otra publicada en la revista ´Fray Mocho´, de 1912, sobre una banda de ´Evas Hombrunas´ que delinquía vistiendo ropa femenina. Luego, completando su búsqueda, sumó la lectura del expediente judicial de un joven travesti que robaba en el país en
los años cuarenta. Nutrido entonces de esos hechos, sus voces y su época, Mateo entrega aquí una serie de historias que son una: la de seres que (más que por cometer delitos) son excluidos y condenados por su condición sexual. El fin es preguntarse ´sobre los mecanismos de rechazo y repulsa hacia lo distinto tomado como amenazante´.Para ellos la obra se vale un grupo de actores que (sin anular su masculinidad) interpretan sus respectivos papeles con atavíos femeninos. Recurso, lejos de
caer en el grotesco, es empleado con pertinencia y en inteligente sintonía con lo que narra. Un solvente elenco termina de hacer de esta obra una propuesta desafiante que (a la luz de algunos debates recientes) puede resignificarse en otras lecturas."

(Matías Chamorro en Revista VEINTITRÉS)

Asistencia de Dirección: Mercedes Ambrogi

Producción General (Argentina): Negro, Judío y Puto

Producción General (Uruguay): Lorena Amarillo

Coordinación de Producción: Eugenia de Combi

Coordinación de Giras y Festivales: Rafael Lavin

Diseño de Luces: Cristina Lahet

Compaginación Musical y Versiones: Fernando Aldao

Escenografía y Vestuario: Alejandro Mateo

Realización de Escenografía: Karlo Sosa y Jorge Méndez

Realización de Vestuario: Susana Sánchez

Asesoramiento en Tango: Manuela Mateo

Fotografía: Belén Paiz

Producción Fotográfica: Alfiler de Gancho

(Soledad Galarc Melania Lenoir)

Filete: Lucero Maturano

Diseño Gráfico, Web y Videos: Sofía Galarce

Dramaturgia y Dirección: Alejandro Mateo

 

 

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